jueves, 13 de febrero de 2014

Machangos





¡Está niña no sabe sino pintar machangos! Exclamaba mi madre, pues nunca se me dio bien el dibujo, así que cuando cogía los creyones lo más que me gustaba era hacer machangos. Sí, sí de esos que sólo necesitan un trazo fino a modo de cuerpo, otro cruzado que simula los brazos y dos más para las piernas; luego le añades un círculo que será la cabeza y listo.

Anoche los vi también en el Carnaval. Carnaval, carnaval, carnaval te quiero, lala la, lalala lala lala… Uf que se me va la cabeza con la fiesta y el buen sabor de boca que me dejó la murga los Zeta Zetas y sus monigotes. A lo que iba: yo dibujaba machangos de  colores, casi como si fuera una premonición de lo que me encontraría en la vida laboral, y es que yo, aunque soy periodista, llevo muchos años trabajando con políticos ¿saben?

A ver, no quiero insultar a nadie y mucho menos de manera gratuita, pero no me negarán que hay algunos que… La verdad es que si lo pienso un poco aquello de la diversidad de colores era muy acertado, pero si tuviera que escoger un solo matiz hoy escogería el azul y la representación en el Congreso de los Diputados de España y ¡Olé!

De súper coco Montoro ya hemos hablado en el Recortable, pero es que ¿se han fijado ustedes en lo pintoresco de otros muchos de sus compañeros? La verdad es que entre sus señorías hay mucho, pero mucho personaje, vean sino a Gallardón ¿No les recuerda a Chucky, el muñeco diabólico?

Estoy convencida de que para una gran mayoría de mujeres, a las que desprecia y trata como seres inferiores, el ministro de Justicia nombrado por el PP es mucho peor que aquel personaje de terror. Y no menos pintoresco es, no se me olvida, el responsable de Cultura, que ha logrado la mayor unidad nacional jamás vista, pero en su contra. Su calva cabeza sí que la podríamos representar bien con uno de aquellos círculos que yo hacía de pequeña.

Y si aludo a la cerdita Peggy seguro que sabrán con quien podemos identificarla, con perdón para

la muñeca, pero es que a veces da pena pensar quién nos representa. ¿No? ¿Cómo creen que mejorará la imagen exterior de esta nación, famosa por la paella y el flamenco, cuando se escuchan cosas como aquella famosa invitación  a a relaxing cup of café con leche o esas “s” aspiradas, que no se sabe si son “s”, “c”, “ch”  o “z” en boca del presidente?

Triste país de pantomima como ya nos han calificado quienes desconocen que tras  todas y todos estos machangos o toletes, que también decimos los canarios, hay mucha gente trabajadora, que lucha por hacerse un hueco en la vida; gente que hace de tripas corazón y que día a día se enfrenta a una cruda realidad, en la que sólo les toca pagar el pato.

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